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Imploremos el auxilio de Dios
Dios mío, vos conocéis mi debilidad.
Nada puedo sin el auxilio de vuestra gracia. Nome neguéis, oh Dios mío otorgadmela á medida de mis nececidades; dadme
las fuerzas que necesito para apartarme del mal, para hacer todo bien que de mí esperáis, y pra sufrir con paciencia las penas
que os dignéis enviarme.
Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace.
Quia vidérunt óculi mei salutáre tuum, quod parásti ante fáciem ómnium populórum,
lumen ad revelatiónem géntium et glóriam pleis tuæ Israel.
Glória Patri.

En la Ilustración
Dios mío, Dios mío,
¿Por qué me has abandonado?
De día clamo, y no me respondes,
También de noche,
No hay silencio para mí.
Como agua me derramo,
Todos mis huesos se dislocan,
Mi corazón se vuelve como cera,
Se me derrite entre mis entrañas.
Está seco mi paladar como una teja,
Y mi lengua pegada a mi garganta;
Tu me sumes en el polvo de la muerte.
¡Más Tú, Señor, no te estés lejos,
corre en mi ayuda, OH fuerza mía!
En el silencio con Dios
Me ha seducido, el Señor,
Y me he dejado de seducir.
Me has agarrado y me has podido.
Yo decía: "No volveré a recordarlo,
Ni hablaré más en su Nombre".
Pero había en mi corazón algo así
Como fuego ardiente,
Prendido en mis huesos
Y aunque yo trabajaba por ahogarlo
No podía.
Se presentaban tus palabras, Señor,
Y yo las devoraba.
Era tu palabra para mí
Gozo y alegría de corazón
Porque tu Nombre fue pronunciado
Sobre mí, Dios mío.
( Jeremías 20 )

Regina Coeli
V. Alégrate, Reina del cielo; aleluya,
R. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.
V. Ha resucitado, según predijo; aleluya,
R. Ruega a Dios por nosotros; aleluya.
V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya,
R. Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya.
Oración: Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo,
concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el goce de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
V. Regína cæli, lætáre; allelúia.
R. Quia quem meruísti, portáre; allelúia.
V. Resurréxit sicut díxit;
allelúia.
R. Ora pro nobis Deum;
allelúia.
V. Gáude et Letáre, Virgo María; allelúia.
R. Quia surréxit Dóminus vere; allelúia.
Orémus: Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi mundum lætificáre dignátus es, præsta quæsumus,
ut per ius Genitrícem Vírginem Maríam perpétuæ capíamus gaudia vitæ. Per Chrístum Dóminum nóstrum. Amen.
Magnificat
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de
su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los
humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán
y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre.
Magníficat ánima mea Dóminum, et exsultávit spíritus meus in Deo salvatóre meo, quia respéxit humilitátem ancíllæ suæ.
Ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes, quia fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius, et
misericórdia eius in progénies et progénies timéntibus eum.
Fecit poténtiam in bráchio suo, dispérsit supérbos mente cordis sui; depósuit poténtes de sede et exaltávit húmiles; esuriéntes
implévit bonis et dívites dimísit inánes.
Suscépit Israel púerum suum, recordátus misericórdiæ, sicut locútus est ad patres nostros, Abraham et sémini eius in sæcula.
Glória Patri.

Cantico de Simeón Lc 2, 29-32)
Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Gloria al Padre.
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