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La historia

María es la nueva tierra que Dios fecunda con su Espíritu (Lc 1,35a; Gen 1,2; Ez 37,14; Sal 104,30), es el nuevo tabernáculo de la alianza, cubierto con la sombra del Omnipotente (Lc 1,35b; Ex 40,34; Sal 91,1; 121,5); el nuevo Israel que dialoga con Dios y cumple su alianza para siempre (Lc 1,34.38; Ex 19,8; Jos 24,24). María es mujer de nuestra historia, abierta a Dios y a los hombres, que ha realizado plenamente su vida en actitud de gratuidad, en honda entrega por los otros.
Dios se ha expresado a sí mismo en la vida de María, en la que descubrimos su misterio de amor, su comunión perfecta. En ella, "pequeña nube del Carmelo", "lluvia fecunda de bendición" para la humanidad entera, descubrimos que Dios es Padre porque engendra a Jesucristo, su Hijo, en sus entrañas santísimas. Sabemos que es Hijo porque nace como hijo de mujer en medio de la historia. Y sabemos que es Espíritu de vida, comunión de amor que actúa, que se vuelve cercanía entre nosotros. Acojamos también nosotros a María, madre del Señor y madre nuestra. Ella es nuestro modelo en el seguimiento de Cristo, nuestro auxilio y protección en las adversidades de la vida. Verdadera madre de la Iglesia y de cada uno de los discípulos de Jesús.

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1. Reseña histórica de la fundación de esta comunidad.

1.1 Introducción.

Los primeros Carmelitas Descalzos pisaron tierras mexicanas, estaban destinados a evangelizar las regiones septentrionales aun no pacificadas de la Nueva España.
Cuando los carmelitas llegaron con la tarea de llevar a cabo una labor misionera, dentro del Carmen Reformado se daba la lucha entre la tendencia del ideal eremítico y los que estaban por las misiones. La lucha fue enconada y larga, iba tomando cada día más fuerza una tendencia de la otra.
Asentados ya en la capital de la Nueva España los primeros carmelitas habían dado el primer paso hacia el cumplimiento de sus objetivos. Restaba dar ahora.el segundo para ellos el más importante: Pasar a Nuevo México, pero su paso a esta región estaba condicionado a que la pacificación del mismo se llevara a cabo, cosa que requirió de muchos años de espera y la oportunidad la perdieron de ir a tierra de misiones.
Por las circunstancias geopolíticas y sobre todo por el tiempo, la tendencia contemplativa que se imponía en España, este modelo también ganaba aquí en los carmelitas recién llegados; esto quedó de manifiesto claramente cuando hacia 1607 se dejó la administración de la Doctrina de San Sebastián, donde se instalaron con el fin de que empezaran a trabajar en el ministerio apostólico, donde la mayoría eran indígenas. Esta labor de doctrineros duró 21 años. Se había llegado incluso dominar con perfección la lengua náhuatl por los Padres Elías de San Juan Bautista y Juan Bautista.
El abandono de la doctrina obedeció a que desde el principio hubo religiosos que no la vieron con buenos ojos y porque desde España la corriente dorista que privó en la Congregación de España, a la cual pertenecía la Provincia de San Alberto, prohibieron terminantemente que las casas de México tuvieran doctrinas. Así, la Provincia de San
Alberto en su conjunto, prácticamente renunció a sus aspiraciones misioneras. l.~. Del siglo XVI al siglo XIX
El convento de San Sebastián de México tuvo mucha importancia en la historia de la Provincia, no sólo por haber sido la primera fundación y casa matriz de las demás, sino por haber estado en la capital del Virreinato y haber tenido la categoría de casa de formación. En un principio sirvió de noviciado, casa de profesos y casa de estudios. Allí tomó el hábito el día 6 de enero de 15 86, el primer novicio de la provincia y primer carmelita mexicano Fraile Diego de la Madre de Dios. El Convento de México, por todo el período colonial, conservó únicamente el rango de casa de profesos. Por aquí pasaron todos los carmelitas que profesaron en la Nueva España para completar su formación religiosa, pasaron también para gobernarlo como prelados, lo más conspicuo de la Provincia en todos los tiempos.
En el siglo SigloVIII, quizá tuvo el convento de San Sebastián los momentos más esplendorosos y emotivos de su historia. cuando fueron sus recintos el centro de las
Grandiosas festividades de la canonización de San Juan de la Cruz, que dieron principio el 15 de enero de 1729.
Estos festejos de la canonización de San Juan de la Cruz fueron como la despedida apoteótica de la vieja iglesia, pues
Pocos anos después se mostraron el hermoso artesonado, la madera y plomo, para construir los techos de bóveda. Es de suponer que fueron usadas las pilastras y paredes que por su solidez podían resistir la nueva estructura y todo lo que no brindaba tal garantía fue reforzado o reconstruido para el efecto.
Todo estuvo listo para el 14 de octubre de 1742 para la dedicación solemne de la nueva iglesia.
Otro de los sucesos memorables del Carmen de México en el siglo VIII fue la fundación de la Tercera Orden y la edificación de la su capilla, se extendió la patente de licencia el 28 de marzo de 1759. La construcción de tal edificio, por ser lo único del antiguo histórico y glorioso convento de San Sebastián, estuvo sujeta a muchas controversias de carácter arquitectónico. Hacia 1804 la capilla estaba concluida. Es lo que actualmente es la iglesia del Carmen, la fachada original fue sustituida a principio del siglo XX
Pensando los superiores mayores y la comunidad del Carmen de México que la capital y la casa matriz de todas se merecía un suntuoso templo, encomendaron los proyectos de tal obra a Don Francisco Eduardo Tres guerras. Se comenzó a derribar la antigua iglesia v
Principal con todas sus capillas, menos la nueva de la Tercera Orden, que las supliría mientras durase la edificación.
Esta demolición se llevó a efecto en el año de 1809. Pero, ¡OH desgracia! Ya estaban en puerta para esas fechas todas las revoluciones y vicisitudes del siglo XIX, comenzando por la enajenación de obras pías decretada por Carlos IV en 1804, siguiendo con la guerra de Independencia, factores que los carmelitas no contaran con recursos para continuar la colosal empresa y el proyecto de Trasgueras quedó por mucho tiempo estacionada que fue demolido el templo por la piqueta de la Reforma. El 20 de diciembre de 1827 decretó el Congreso de la República la 'expulsión parcial' de los españoles residentes en México. Con este decreto la Provincia de San Alberto perdió las dos terceras partes de su personal. La vida religiosa de los carmelitas jamás volvió a ser igual que la que antes había sido.
En 1855 los liberales de la revolución de Ayutla se apoderaron del gobierno de impusieron al País la Constitución de 1857, qué suprimía las Ordenes Religiosas. Cuando Juárez ocupó la Capital y principales ciudades a fines de 1860, dio de plazo hasta el 13 de enero de 1861 para que los religiosos abandonaran sus conventos con el temor de arrojados por la fuerza.
Los carmelitas entraron entonces en clandestinidad. En este año, con el pretexto de abrir una calle, se arrasaron las obras comenzadas de las que iba a ser Templo del Carmen y por medio del edificio del convento se abrió otra calle. Según un decreto del 8 de septiembre de 1862 el convento se dividió en lotes para repartirlos entre los familiares de los.

El ciprés y el piso del presbiterio, ambos con finos mármoles. La consagración del altar mayor y la solemne inauguración de toda la obra fueron el 16 de julio de 1900.
A fines de 1899 llegaron a la República padres españoles carmelitas de las Provincias de Castilla y Navarra con el designio de ayudar a la restauración de la Provincia de San Alberto.
1.3.
. . En agosto de 1902 viene un visitador general de la Orden, en ese entonces existía cierta animosidad entre españoles y mexicanos. No logró "poner en orden las cosas". Tuvo que venir otro visitador con mayores facultades. A los españoles les asignó el Carmen.
De México. En agosto de 1903 se les expulso e incluso fueron a parar a la cárcel. Los padres españoles achacaron todo a peticiones y manejos del P. Rafael Checa, que tenía mucha influencia en las altas esferas gubernamentales del porfiriato. La iglesia del Carmen a los ocho días del incidente fue entregada a la Mitra y no fue sino hasta 1905, cuando el P. Rafael Checa consiguió de ambos poderes, que le entregaran la iglesia a los religiosos formados por él.
En mayo de 1921, pocos meses antes de que el Definitorio Provincial de Valencia alcanzara de la Orden y de la Santa Sede la supresión canónica de la secular Provincia de San Alberto, el Definitorio General ordenó a al P. Lorenzo que entregara el templo del Carmen de México a los valencianos. Lo recibieron el 24 de ese mismo mes y año el Padre Bernardo de Santa María y el P. Alberto de Santa Teresa incardinados a Valencia.. No tardó mucho tiempo en desatarse la sangrienta persecución religiosa, la noche de febrero de 1926 la comunidad de religiosos fueron violentamente apresados en el Carmen de México por los esbirros de Plutarco Elías Calles. El día 31 de julio de!
Fue reanudados el 1 de julio de mismo año tuvieron que suspenderse los cultos.
. 1929. Estuvo el P. Manuel de la Madre de Dios (Reyes) hasta su muerte en 1933
. El Carmen de México sirvió de casa noviciado de 193 8 a 1946
En las fiestas que conmemoraron el séptimo centenario de la entrega del Santo Escapulario figuró de una manera principal la consagración de la iglesia del Carmen por el Cardenal Piazza.
Otra de las grandes fechas fue el 13 de julio de 1958, cuando fue coronada con toda solemnidad. A nombre del Sumo Pontífice Pío XII. La imagen secular de la Santísima Virgen del Carmen.
El 19 de septiembre de 1985 con el terremoto sufrido en la Capital se calló el ciprés del altar mayor.
Antes del Concilio Vaticano II la vida del Carmen era de mucho esplendor en fiestas, grupos, cofradías y asociaciones, ceremonias y una comunidad nutrida de religiosos. Esta comunidad hizo fuerte en muchas ocasiones aportando recursos económicos a la
' Todo fue viniendo a menos por su Provincia ya que sus egresos eran substanciosos.
Propio peso o porque no se fueron renovando y encontrando alternativas a una nueva pastoral exigida por una realidad radicalmente diferente.. Nunca volvió a ser igual a esa época gloriosa.
2. Resumen de las actividades pastorales de los últimos dos trienios.
Habiendo consultado con algunos de los religiosos que formaron parte de las comunidades anteriores señalaron el siguiente:
. - No se tuvo un objetivo que fuera guía en un proceso de trabajo pastoral


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La orden de los Carmelitas

Aquellos primeros monjes instalados en el valle del Wadi-es-Siah del Monte Carmelo, convivieron bajo una primera regla que obtuvo en 1226 la aprobación del patriarca de Jerusalén, que se llamaba Alberto, y del Papa Honorio III. La regla subrayaba vigorosamente el carácter de soledad y de huída del mundo del modelo de vida monástica: los monjes debían vivir en celdas separadas, bajo obediencia, castidad y pobreza, en silencio, oración, ayuno ... Un planteamiento que se ha mantenido en los rasgos fundamentales de la espiritualidad de la orden.
En el mismo siglo XIII muchos monjes huyeron a Chipre, Sicilia, Francia e Inglaterra a causa de los crecientes peligros de la invasión musulmana, mientras otros, intentaban sobrevivir en Tierra Santa.
Sin embargo, muy pronto, se formó una corriente en Inglaterra y en otras partes de Occidente que deseaba adaptar la orden a la realidad occidental, siguiendo el modelo de otras congregaciones religiosas como los franciscanos y los dominicos. De esta forma, se pretendía que los carmelitas pudieran abrir conventos en las ciudades y realizar trabajos pastorales. En 1247 el Papa Inocencio IV aprobó este cambio de estilo de vida, aunque se abstenían de comer carne y continuaban guardando silencio, llevando un estilo de pobreza y sobretodo, una gran devoción a la Virgen María. Este amor mariano les valió a los carmelitas el aprecio de todos los pueblos donde estaban instalados y el reconocimiento oficial de la Iglesia Católica en 1286 por el Papa Honorio IV.
En el mismo siglo XIII, uno de los monjes carmelitas, San Simón Stock, recibe de manos de la mismísima Virgen María el escapulario, el símbolo de dicha congregación y del que ya hablaré más tarde. Es a partir de entonces cuando nace la imagen de la advocación de Nuestra Señora del Carmen: el Niño y la Madre aguantando el escapulario, la figura típica de dicha devoción mariana.
En los años 1434-1435, la regla sufrió una serie de cambios que fueron aprobados por el Papa Eugenio IV y que no gustaron a ciertos sectores de la orden. Para ellos, la nueva regla suavizaba la observancia más antigua y forzó a que en el siglo XV, Juan Sorteh (1451-1471) empezara a movilizar un nuevo movimiento que llevaría en 1593 a la ruptura de la orden carmelitana en dos bandos. Los principales miembros de esta reforma en España fueron Santa Teresa de Jesús (1515-1582) y San Juan de la Cruz (1542-1591), dos de los más grandes ejemplos de la mística cristiana. Para constituir su regla, se apoyaron básicamente en la que ya fuera aprobada en 1247 sin incluir las posteriores atenuaciones de 1434-1435. A esta nueva congregación se la llamó Orden de los Carmelitas Descalzos, mientras que los anteriores, fueron conocidos por la Orden de los Carmelitas Calzados o de la Antigua Observancia.
Desde siempre, los hermanos carmelitas, "calzados o sin calzar" han estado al servicio de la sociedad desde los más diversos servicios caritativos, pastorales y misioneros junto a su dimensión espiritual y contemplativa. Visten hábito marrón con el escapulario y capucha y, en ocasiones solemnes, capa y capucha de color blanco. Según el libro "La Vida Religiosa de la A a la Z" de George Schwaiger publicado por Editorial San Pablo en 1998, la situación en 1996 era la siguiente: los Carmelitas Calzados tenían 361 conventos en todo el mundo con 2.197 miembros, 1434 de ellos sacerdotes, mientras que los Carmelitas Descalzos poseían 525 conventos con 3.809 miembros, 2.422 de los cuales eran sacerdotes.
La orden femenina: no podemos olvidar aquí la rama femenina: las carmelitas. La orden nació en los siglos XIII y XIV, pero no se organizaron como comunidad hasta el 1450 cuando fundaron en Florencia (Italia) el Monasterio de Santa María de los Ángeles.
Santa Teresa de Jesús impulsó en España una reforma en la congregación para llevar a cabo una vida de clausura estricta y de oración profunda. El 7 de febrero de 1562, la santa obtuvo autorización para la erección del Monasterio de San José de Ávila, que se abrió el 24 de agosto de 1562. En él, se siguió la observancia de la regla que ella consideraba "primitiva" y que fue aprobada por Inocencio IV en 1247. En la obra "Camino", escrita por Santa Teresa de Jesús, se destaca la forma de vivir de estas monjas:
"Deben ser capaces de vivir en soledad y estar abiertas a la intimidad con Cristo, buscando en la oración y en la mortificación", como participación activa en su pasión redentora".
Santa Teresa fundó 16 monasterios: Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Salamanca y Alba de Tormes de entre otros. A parte de San Juan de la Cruz, el Padre Gracián fue junto a Santa Teresa los impulsores de esta reforma femenina conocida también bajo el nombre de "carmelitas descalzas". El espíritu de Santa Teresa fue difundido fuera de España y se abrieron muchos conventos en diferentes países de Europa. De entre muchas monjas que formaron parte de las carmelitas descalzas cabe señalar a Santa Teresa del Niño Jesús, también conocida como Teresa de Lisieux (1873-1897) y a Santa Edith Stein (1891-1942).
En 1996, existían 64 conventos con 823 monjas de la antigua observancia de la orden (carmelitas calzadas), mientras que la fundada por Santa Teresa (carmelitas descalzas) contaba con 877 conventos y 12.278 monjas.
Otras congregaciones: hay un gran repertorio en todo el mundo de grupos religiosos que siguen el espíritu carmelitano que realizan diferentes servicios en los pueblos donde residen, casi todo ellos dedicados a la educación, a los enfermos y a los marginados. Todas estas órdenes fueron fundadas por monjas, sacerdotes o religiosos. Aquí están: Carmelitas de la Caridad (conocidas también como "las Vedrunas" porqué las fundó Santa Joaquina de Vedruna), Carmelitas Misioneras Teresianas, Carmelitas Terciarios Misioneros, Carmelitas de San José, Carmelitas Teresas de San José, Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo y Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús